7 abr. 2008

Mia y Leo




-Hola pequeña tentación. Desapareciste de nuevo como de costumbre. Esas idas y venidas tuyas me matan. Me desconciertan. Pensé que podía haberte ocurrido algo. Me preocupas sabes? Aunque no lo creas me importas, por raro que eso te parezca pequeña.


Las palabras de Leo resonaron en el pasillo de la casa, mientras él y Mia se fundían en un apasionado abrazo. Había pasado tiempo desde la ultima vez que estuvieron juntos, nueve o diez meses quizás. Y en todo ese tiempo Leo no había podido olvidarla ni un solo día, ni una sola noche. Recordando esa mirada perdida de Mia cuando se encierra en su mundo, ese mundo incapaz de ser penetrado por nadie. Añorando su cuerpo tendido sobre su cama, retorciéndose, estremeciéndose; a cada beso, a cada caricia, a cada espasmo. Memorando su voz, su dulce voz; esa voz pidiendo mas placer, exigiendo mas deleite.


Acto seguido cogió a Mia en brazos y la susurró al oido, tan tan bajito que apenas ella entendió aquellas palabras...

-Vamos a la cama pequeña, esta noche solo seras mía.

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