28 mar. 2008

MIA


La noche en la que Mía nació, era una tranquila y primaveral noche de marzo. La luna yacía en lo alto iluminando la ciudad y las estrellas fueron testigos de los acontecimientos.

Su llegada al mundo fue algo especial, tras un complicado y preocupante parto en el que los médicos no pudieron asegurar la vida de la pequeña y de la madre. Mía llegó al mundo haciendose notar y captando la atención de todo el mundo. Algo que la marcaría el resto de su vida. Fue el único parto de la noche en aquel hospital, lo que ayudó a que el equipo sanitario pudiera prestar todos sus recursos a tal complicada situación. Cuando Mía por fin asomo su diminuta cabecita, el alivio se hizo presente y una sonrisa se dibujo en cada rostro de los presentes.
Su nacimiento fue tan traumático que fue borrado de la memoria por sus hermanos. Mía era la pequeña de cinco, tres chicos y dos chicas. Lo que la convertiría en el juguete de la casa. En sus primeros meses de vida, tuvo mas cuidadores y cuidadoras que muchos bebes de una familia real. Vecinas, hermanos, y amigos de la familia se encargaron de sus cuidados, ya que su madre enfermó tras el dificultoso parto y el padre trabajaba en 3 sitios diferentes para poder mantener a su familia.

Inquieta, como decía su padre se movía mas que el rabo de una lagartija. Curiosa, sus incesantes preguntas así lo demostraban. Despierta, siempre atenta con sus ojos verdes a lo que ocurría a su alrededor. Lista, como los ratones coloraos. Así era Mía, así se hizo Mía.

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