5 dic. 2007

CRONICA DE UNA GUERRA






*Viernes 30 de Noviembre de 2007, 20.00h PM.

Después de un corto viaje por las mesetas manchegas, llegamos al pueblo elegido: HORCHE. Pequeño pueblo, pero a la vez grande donde los haya. Con su placita, sus lugareños de la zona, y sobre todo sus barras de los bares.

La Casa Rural, sin palabras. Lo tenia todo, grande, preciosa y encima con bodegas!!!!! Que más podíamos pedir??

La noche del viernes, por ser la primera era la que más prometía. Y no nos defraudó. Borrachera colectiva sin igual; música y bailes por doquier; gamberradas varias, eso sí controladas; risas, lloros y abrazos como buen ejemplo de la exaltación de la amistad; saltos desde el salón a la bodega como conciertos desde su escenario; visita al SIXTO con posible bronca entre los lugareños y un grupo reducido nuestro, pero que no llego a buen cauce y acabamos marchando del lugar, y dando una alegría a la camarera por ello (palabras textuales de la mujercilla).
Pero la noche no terminaba ahí, todo lo contrario, solo fue el comienzo. Llegaba la hora de hacer las rondas por las habitaciones de la casa, y dar así las buenas noches a todos y cada uno de sus habitantes personalmente. Unos nos los agradecieron y otros no tanto; pero oye ,que luego no digan que somos unos mal educados por no hacerlo no?
Cada cual durmió con quien quiso, o mejor dicho con quien le dejaron.
Respecto a nuestros compañeros de habitación Alex y Ene, ninguna pega, todo lo contrario, inolvidable noche la que nos dedicamos mutuamente; visitas mil a nuestro amigo Roca, golpes contra cualquier elemento de la habitación y la siesta de Alex en el frío suelo como buen perro a sus amos.


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*Sábado 1 de Diciembre de 2007.


El día comenzó con la esperada resaca también colectiva; consecuencia de la buena borrachera de la noche anterior. Ronda de gelocatiles para desayunar acompañado de brioch y zumito de cebada para los más valientes.

Sin más, dimos paso a la ruta por las barras de cada uno de los bares del pueblo, que termino a las 9.30PM y porque teníamos que recoger la cena que se encargo, que sino seguíamos allí.

La cena: buena mesa organizada y decorada por las mujeres de la casa,
(corrijo, por algunas de las mujeres de la casa); buena comida y buenos vinos tanto, que no sobraron ni los ojos del cordero; y buen brindis que nos hicimos con las típicas frasecitas navideñas que se dicen en estas fechas y que todo el mundo odia, pero que todos decimos porque sin ellas un brindis de navidad no es lo mismo. Ah si se me olvidaba! Celebración particular de Cristian bañando con caldo frances a los comensales de la cena, y es que sino no lo hace no se queda agusto el pobre.

La post-cena: striptease de tíos típico, y bailecito de tíos no tan típico; discoteca en la bodega haciéndola nuestra; grupitos localizados hablando de sus cosas y parejitas tonteando por los rincones de la casa. Todo ello era el preámbulo de lo que vendría después, y que sin saber ni planificar se convertiría en una de las situaciones mas nombradas y recordadas por años y años entre los integrantes del afortunado grupo.

Da aquí comienzo la bautizada: “BATALLA DEL SOBAO”


No se sabe muy bien como ni quién la empezó, pero pronto todos entendimos de que iba la cosa y tomamos posiciones.
Se diferenciaron claramente dos bandos, el bando de la cueva y el bando del salón.
Las armas empleadas, un popurrí de objetos entre los que cabe destacar: sobaos, magdalenas, pan de molde, pan de barra, hielos y vasos de plástico.
Auque también, se empleó una gran artillería pesada, tales como: cojines, pan mojado en algún liquido (mejor no saber en cual exactamente), y sin duda en enorme tresillo de piel que el bando del salón lanzó sin preaviso a sus enemigos como represaria al incesante fuego cruzado de los sobaos.


Los gritos de guerra se oían en la distancia desde el final de la cueva, el enemigo estaba al caer. Pero resistían como ladillas vaginales pegadas a sus pelillos genitales ( que nadie se de por aludido jajjja)
Hubo bajas en mitad de la batalla, nuestro camarada Dani huyo en el sigilo de la noche, salió por la retaguardia antes de que el enemigo y sus propios compañeros de guerrilla se dieran cuenta de ello; y vivió los hechos acontecidos desde la barrera.

Con la mayoría de nuestras posiciones perdidas, aguantábamos el bando del salón con únicamente 3 puntos fuertes:

-El guerrillero Cristian, debajo de la mesa de la cocina.
-El guerrillero Pablo, escondido en el baño del salón, cubriendo a los de mas miembros de la guerrilla.
-Y yo, la corresponsal de prensa atrincherada debajo de una minúscula mesa defendiéndome de las granadas de mano que el enemigo lanzaba sin parar.

Tuve que salir de mi posición como pude, siendo herida de gravedad en la cabeza por un misil de magdalena mojada en algún liquido (hago hincapié en ello, mejor no saber de que líquido exactamente), para dar parte de guerra a “Yolandas” que se encontraba en el piso superior. Desde allí arriba las cosas se veían distintas, mejor dicho se oían distintas; preevimos el final de la batalla, y mi batallón estaba casi derrotado.

De repente una frase se oyó:
PABLO NOOOOOO!!!!!!!NO LO HAGASSSSS!!! NO TIRAS LA TORTILLA!!!!!!


Y ahí acabó todo. Nos derrotaron por no usar un arma de destrucción masiva que acabaría con la existencia de tan maravillo lugar. Asumimos la derrota por ello.


Pero esto no quedara aquí, volveremos a las trincheras a terminar esta guerra que no se sabe como ni quién la empezó, pero que GANAREMOS ALGUN DIA!! COMPAÑEROS CAMARADAS LA VICTORIA SERA NUESTRA!!!!!

1 comentario:

leus50 dijo...

El ruido, el fragor del fuego cruzado
heridos y muertos, caían de ambos bandos
y un voraz incendio se nos declaró
al se escuchó "sálvese el que pueda".
Alguno gritó, no! la tortilla no!! y en loca carrera
se fueron huyendo, tirando los rifles
muchos se salvaron, otros se murieron
y muchos heridos quedaron postrados en el campo de batalla.

Hoy la historia no recuerda
al valiente que cayó
y por eso yo hoy proclamo
los nombres de los caídos.
y que entregaron su vida con lealtad y con honor.
Recordar a todos yo quisiera
más mi mente ya ha envejecido
con cuatro o cinco que diga
a todos los dejo incluidos.

Jorge Gambí, Vanesa Rodriguez, Roberto Ruesca, Pablo Mestre, Alejandro Afán y muchos más.

Con los hechos que he narrado
les rindo mi homenaje a todos los compañeros
caídos en las batallas en el Norte (El Salón)y en el Sur (La Cueva)
Dios les tenga en la Gloria por toda la Eternidad